En tu idioma...

Mostrando las entradas con la etiqueta Mesura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Mesura. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de diciembre de 2016

Monster Chef “Senior” (Parte 2), La Final…



Triunfó el nacionalismo, la defensa a los valores culinarios locales, la destreza en el uso de los insumos de la región. La apariencia física (sin prejuicios) y la humildad del chef, el peso de la tradición de los platillos y los elementos clásicos de la gastronomía mexicana fueron los ingredientes para ganar el reto.

            A través de mixiotes, pozoles, tortillas, confitados, harinas, pocas verduras (de adorno), proteínas animales y toda la serie de elementos culinarios que enmarcan la comida mexicana, se erigió una ganadora de este concurso. La propuesta más abierta o “internacional” se quedó rezagada por la alta tendencia a cuidar y enarbolar la conservación de “lo nuestro”.

            Durante el desarrollo del concurso, pocas veces, o más bien nunca se comentó sobre el valor nutricional de los platillos presentados, y los nutritivos brotes que se llegaban a usar, quedaban en el plato como mero desperdicio de adorno. Y si bien se entiende que se trata de un concurso de gastronomía, con patrocinadores que invierten grandes cantidades en presupuesto para posicionar sus productos, habría que tomar en cuenta el impresionante impacto que genera en el colectivo, la idea de que naturalmente debemos comer así, apelando al colorido, sabor y nacionalismo de la comida, más allá de su impacto o aporte real de nutrientes y otros beneficios al organismo.

            La emisión es definitivamente un “reality” que busca la generación de audiencia a costa de lo que sea, la idea de “gastronomía” está un tanto desequilibrada al echar mano de insumos que un verdadero Chef jamás usaría como lo son panes refinados, pastas pre cocidas o concentrados de sabor que atentan contra cualquier habilidad culinaria de real sazón.
           
            Se entiende también que efectivamente el asunto nutricional es el menos importante o pertinente en esto, sin embargo… El grado de responsabilidad social que implica el manejo de un canal de televisión de cobertura nacional debió de promulgar por la concientización sobre la idea de que las preparaciones hechas para el concurso, no son tampoco el ejemplo de una dieta cotidiana.

            El desperdicio de comida es otro factor muy importante que siempre fue ignorado, y la ostentación en el suministro de insumos con grandes cantidades de materia prima para sacar un plato con menos del 10% del total del producto da a pensar en qué habrá pasado con el resto, tanto de la preparación como de la degustación.

            En resumen, el manejo del concepto de comida sigue siendo distante del concepto de Alimentación, y los medios masivos tienen responsabilidad en ello. Hagamos de la preparación de alimentos, una herramienta que beneficie nuestra salud, y las elaboraciones gourmet para momentos de celebración especial.

No es que sea un mal programa, únicamente lo que aquí se apela, es a la posibilidad de aprovechar un espacio de esa magnitud para emitir, a la par de mensajes “chovinistas” sobre nuestra sazón, que también se debe buscar en la alimentación una actividad sustentable, con alto valor nutricional, sin desperdicio desmedido, que mejore, mantenga e incluso corrija nuestra salud y que obviamente sea muy agradable al paladar.

Encuentra tu alimentación personalizada en www.trofoterapia.com/registro

Bon appetit!

domingo, 27 de diciembre de 2015

Los 10 temas del año... ¡con propuesta!




“La Acidez”, “Cambio de hábitos”, “La Salud no tiene Remedios”, “Colesterol”, “No es lo “mesmo””, “Maestro, Sensei o Gurú?...” No necesariamente “Somos lo que Comemos”, “El impacto publicitario”, “Para Ma… ñana, a mamá” y  “Más acidez”… Y el que te interese lo encuentras en esta lista de aquí a lado >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

       ¿Qué nos importa realmente en tema de Alimentación?... Según nuestras estadísticas, “los remedios”. Bajo el entendido de que regularmente existe una solución a lo que sabemos nos provocamos, hemos desarrollado una dinámica gastronómica basada en el “no pasa nada, tú dale, ahí luego vemos, después te tomas tal o cual cosa, y ¿qué hay para el desempance?, lo comido y lo bailado nadie te lo quita”, y más. Eso es real y sumamente válido ya que está amparado por el “bendito” libre albedrío, sin embargo el riesgo se encuentra en el momento en que nuestra alimentación cotidiana, -si bien, no de todos los días, prácticamente de cada fin de semana-, se convierte en reflejos o flashazos de lo que son las grandes comilonas de celebración, y de comenzar con el uso de la sal de uvas, el trago de “pepto” o la ranitidina como si fuera cualquier cosa, se puede llegar a prácticas más extremas como provocarse el vómito para poder comer más y más. Y eso, aquí y en China, está mal por donde se quiera ver. No hay justificación, salvo que sea parte de desórdenes neurológicos y emocionales más importantes y que requieren de ayuda profesional integral.

       ¿Qué si está para no perdonarse ni mesurarnos en asuntos de bacanales gastronómicas y dejar a un lado el pesar o remordimiento por lo que comemos? Aquí una propuesta:

       El Cumpleaños, boda y respectivos aniversarios, otros sacramentos religiosos siendo organizador y/o protagonista, y de cualquier creencia.- Tu lo decides, y es parte de tus convicciones punto.

       El Año Nuevo, sea católico, chino, judío… etc.- Es convención social indiscutible, totalmente tradicional y presenta grandes oportunidad de degustación.

       Logro académico o profesional.- Te recibes, logras la maestría, entras a la uni; un ascenso, cambio de lugar de trabajo. Apertura de negocio… ¡Celébralo!

       Durante viajes de placer.- Sin palabras, busca lo más sano, pero no dejes de probar LO QUE SE TE DE LA GANA…

       Alguna invitación especial.- De esas en las que literalmente no puedes decir que “No”, por la oportunidad tan grande que representa, sea la compañía, el lugar mismo o la trascendencia de la invitación.

       Otras celebraciones locales, patrióticas, escolares y/o laborales, de verdad, NO ESTAMOS OBLIGADOS A “ENTRARLE”, piénsalo.

       ¿Qué está de pensarse en el caso de relacionar o justificar una comilona de nivel, y que en verdad no vale la pena el “sacrificio”?... Que gane el equipo favorito (esto puede suceder cada fin de semana si eres aficionado de muchos deportes), “salir de antro” (esto puede ser de jueves, viernes y sábados), celebrar el cumpleaños de compañeros de trabajo (regularmente dependiendo de las políticas internas se realizan celebraciones mensuales generales, sin embargo los festejos “clandestinos” digamos, siempre se dan, y se basan solo en frituras, refrescos y comida (?) de relleno.

       Y así nos inventamos muchas circunstancias más para comer cosas durante el año que tendrá repercusiones en nuestra salud, sin lugar a dudas… 

       Ahora que empieza un nuevo año, no se trata de propósitos radicales, “ahora si salgo a correr”, “ahora si CERO tacos”, “se acabaron las tortas de tamal”. Y así, cientos de promesas que desafortunadamente, ante la presión social, a veces no es tan sencillo lograr. 

       Lo ideal será siempre la mesura, y la elección de acuerdo a nuestros intereses personales, condiciones de salud, decisiones propias y sobre todo “Planeación”. Si organizamos nuestros tiempos y necesidades alimenticias seguramente tendremos la oportunidad de hacer comidas más sanas y será más fácil hacerlas y sobre todo consumirlas.

       Saber cuáles son tus insumos “dedicados”, especiales o personalizados, según tu grupo sanguíneo, biotipo, nivel enzimático y testimonio de condición actual, también ayuda a que esto sea mucho más fácil de hacer, y sobre todo que impacte positivamente en tu Salud.


       Para esto y más, recuerda: www.trofoterapia.com
 
Y que el 2016 esté lleno de Amor, Paz y Salud en todos nosotros, ¡felicidades!

domingo, 20 de diciembre de 2015

Las Piñatas (bombas de azúcar)

Originarias de China, para la celebración de sus años nuevos, las Piñatas son de los más importantes rituales de congregación en diversas celebraciones. Esta tradición tan mexicanizada ya, llega al país como herramienta de evangelización, por lo cual encierra un gran número de simbolismos, entre ellos el significado de los picos que representan los siete pecados capitales, entre ellos, ¿cuál?, obvio… La Gula.
 
       Seguramente, desde antes, en territorio mexicano habría también un tipo de ritual por el estilo, que consistiera en colgar algún contenedor para ser abatido a golpes y obtener lo que hubiera en su interior. Lo que es de tradición cristiana son los picos y su significado, que el ser vendado sea la fe en la guía de Dios, el palo el poder de la virtud y el contenido representando la Verdad y los dones de la Naturaleza como premio a la Fe y a la Perseverancia.
       Bueno, ¡va!...
       Esperarse un año para ingerir una cantidad tal de azúcar sería un tanto “válido” si no se vuelve a comer azúcares tan refinados y jarabes, colorantes y mil químicos más ¡durante todo el año!.
       Veamos, actualmente esta legendaria tradición ha convertido cada posada, y cada fiesta que presenta u ofrece piñata en un botín de dulces enorme al cual sucumben niños y adultos. Y lo que de antaño era una fuente de frutas, cacahuates y algún postre elaborado a mano, al día de hoy son paquetes y contenedores de polvos, harinas, geles, pastas y azúcar… mucha mucha azúcar.
       Es sumamente conocido el ciclo perpetuo de adicción a este veneno blanco. Primero se consume, el nivel de azúcar en sangre se eleva y se libera dopamina, lo cual es la “droga” que tanto engancha al cerebro. Se segrega insulina para nivelar este pico, y se “desaparece” el azúcar convirtiéndose en grasa. Al caer rápidamente el nivel, se genera el ansia y el hambre por más “combustible”, y el ciclo se repite.
       Sin duda es del gusto de los niños y las niñas el acontecer de las piñatas, pues la congregación en medio de cantos, risas, luces, hacen demasiado atractiva esta celebración, la cual podría ser también inicio de un pequeño pero sustancial cambio de hábitos, porque como mencionamos más arriba, si fueran estas ocasiones las únicas al año tal vez sería justificado, pero habría que sumar las mismas cenas tradicionales, el refresco al por mayor en cada cena, y rematamos con la bomba de dulces, parecerá inocuo, pero de verdad no lo es.
       No es para nada tomar la actitud de “Grinch” en las fiestas, en lo absoluto. Es necesario aplicar la consciencia alimenticia en momentos realmente trascendentales de la vida de los infantes, y donde aun más se va a grabar el mensaje de lo que es positivo para ellos, y lo que no lo es. No podemos justificar el exceso por la celebración misma, sea la que sea. Ninguna fiesta, a no ser una bacanal orgiástica con ese fin real, conlleva el sacrificio a la salud que actualmente se le confieren a las celebraciones de cualquier tipo excediendo siempre en las cantidades de alcohol, tabaco, consumo de tóxicos, desvelo y más, impactando poco a poco nuestra salud. Muchas veces, el ofrecer de más en las fiestas es cuestión de estatus, pero el hecho de consumir de más, de lo que sea, es cuestión de conciencia personal a favor de nuestro bienestar.
Felices fiestas, nos vemos en www.trofoterapia.com

domingo, 6 de diciembre de 2015

Más sobre el “comer bien”


La semana pasada hablamos de dos factores que influyen en el “comer bien” técnicamente, que son masticar conscientemente, y ensalivar copiosamente el alimento ya en la boca, con el fin de iniciar un proceso digestivo óptimo.
       No son las veces que se mastique, sino la textura que se debe alcanzar que es un 80% líquido y acaso un 20% en grumos ya “machacados”. Hay carnes muy blandas, y vegetales muy duros, por lo tanto el número de repeticiones no es la referencia; en cuanto a ensalivar, repetimos, hasta los líquidos que tomemos deben llevar una repasada por toda la cavidad, pasando por paladar e interior de las mejillas, sin hacer buche por favor… :)
       Otros consejos en la técnica alimenticia que compartimos son:
       ¡El Agua!... Siempre es un tema por el cual mucha gente “brinca”, pero hay que evitar cualquier bebida de 20 a 30 minutos antes y después de cada alimento sólido. Es decir, si regularmente desayunamos a las 07:30, los vasos de agua al despertar, o algún tónico, etc, se habrá hecho máximo a las 07:00; después de desayunar, (08:15, aprox), no beber hasta las 09:00…. Un jugo o colación de media mañana será alrededor de las 11:00 – 11:30… y se aplica misma dinámica; 20 minutos antes y después, no se toma agua.
       Esto aplica bajo el entendido de que ya se mastica mejor la comida, y también ya se adoptó la costumbre de ensalivar bien para crear el bolo alimenticio líquido.
       Es muy común la imagen de la gente dando un primer mordisco a una torta, cemita, quesadilla, rebanada de pizza, frituras, pastelito etc…, e inmediatamente después el trago de refresco con el fin de pasarse el bocado. Esto reduce notablemente la acción de nuestros jugos gástricos impidiendo un proceso alimenticio (en su etapa química) eficaz, y sumando la comida mal masticada y menos ensalivada, aun peor. Imagina, comida casi entera ya en tu estómago; si son frituras o carne imagina la mezcla, que al no ensalivarse apropiadamente y no neutralizar las harinas refinadas, y con mezcla de líquidos genera una especie de engrudo que se adhiere poco a poco a las paredes de toda la capa mucosa del sistema digestivo, específicamente desde el estómago hasta el recto.
       El siguiente consejo es no llenarse al 100%, es más, ni al 90% de la capacidad estomacal. Uno lo sabe perfectamente cuando ha saciado el hambre, y la continuidad de la ingesta es por el sabor, la compañía, el “no dejar nada en el plato”, y el clásico, “me quedó un huequito en el estómago”. ¿O no?...
       Ese huequito es el ideal para realizar el proceso de digestión de forma más relajada para el estómago. Si consideramos a este proceso como lo que es, una combustión literalmente, se necesita ese espacio para que los gases, vapores y cambios de densidades en los químicos que se están formando no tensen las paredes estomacales, como cuando esto sucede con en estómago súper lleno, y ahí si genera la pesadez, la sensación de lleno hasta la garganta, el famosísimo “mal del puerco” entre otros. En Ayurveda se le denomina Agni a ese fuego interno que “cuece” los alimentos, pero que requiere forzosamente un espacio. Así como cuando en las parrilladas lo probamos “científicamente” al prender el carbón, igualito dentro de uno. Ese espacio se necesita para una buena digestión.
       Entonces quedamos: Uno, masticar bien, dos, ensalivar plenamente, tres, no beber líquidos durante la comida, y cuatro, dejar ese pequeño huequito.
       En Trofoterapia, iniciar con estos simples cuatro cambios, sin siquiera haber modificado hábitos alimenticios, ayuda a la corrección de gastritis, colitis, reflujos, y comienza mejoría en la frecuencia en ir al baño, malestares comunes, y hasta se detona la baja de peso natural, regístrate en www.trofoterapia.com

domingo, 29 de noviembre de 2015

¡Come bien!



Siempre nos han dicho, desde niños, “come bien”, “aliméntate sanamente”, “no comas porquerías”, pero si nos regresamos un poco, puede surgir la pregunta; aparte de los ingredientes, origen, insumos, marcas, procesos, y demás… ¿Cómo es comer bien?
 
       El proceso mecánico de alimentarse requiere varias funciones de nuestro organismo, unas conscientes y otras no, es decir, unas las realizamos nosotros y otras nuestro sistema por nosotros, básicamente las masticación y los procesos de desplazamiento del quimo (nombre que se le da a la comida liquidificada que pasa del estómago al intestino delgado, ya mezclada con nuestros jugos gástricos), y por último, la formación de materia fecal y su expulsión.

       Pero si nos detenemos tan solo en la boca, existen dos procesos fundamentales e importantísimos para una buena digestión. Masticar y ensalivar.

       Es real que esto depende de una buena salud dental, (por eso hay que cuidarla, pero eso es otro tema) y desde el momento que llevamos a la boca el alimento el proceso se debe hacer de manera consciente mas no tensa. Masticar implica no necesariamente contar las veces que lo hacemos, sino percibir la textura que logramos con esta acción; hay alimentos que por su consistencia requieren más repeticiones, y algunos otros que aparentemente no, sin embargo aunque sea una consistencia blanda, tal como un plátano, algún postre cremoso o verduras cocidas, se requiere que la textura final al deglutirla o tragarla esta sea líquida en más de un 80%.

       Siendo alimentos líquidos, tal como un “jugo verde”, o un yogurt por ejemplo, el tema de la masticación puede no ser necesario, pero si la ensalivación, entonces tenemos la tarea de mezclar con saliva lo que no requiere masticarse.

       Esto se logra al tomar el trago, que no sea mayor a la cantidad que podemos mantener en la boca, revolver con la lengua y tragar o pasar. De esta manera se logra que el alimento, sea blando o duro tenga un contacto pleno con las enzimas de la saliva, aparte de un reconocimiento papilar que permite reconocer sus características de sabor y químicamente de composición para generar los jugos gástricos necesarios para su desdoble enzimático y protéico.


       Cuando no masticamos lo suficiente, y llegan al estómago pedazos enteros de comida los efectos son adversos siempre:

       Agruras

       Acidez

       Dolor

       Y en el peor de los casos pudiera darse hasta un proceso de ahogamiento.

La saliva es la primera enzima que comienza a trabajar en esta descomposición, entonces a la hora de comer, recuerden, que sea tranquilos, hablar lo menos posible, sin hacer un acto aburrido, pero si dedicando atención especial a tan necesaria acción.

    ¿Qué beneficios?

    Procesos digestivos más cordiales, mejor aprovechamiento de los nutrientes, sensación de saciedad más pronta, degustación más fina, control y baja de peso... "ahi no más"


     ¡SaludOS!

domingo, 1 de noviembre de 2015

Cambio de hábitos


¿Cambiar?, ¿por qué?... yo estoy bien, me siento “a gusto”.
   
¡Ay, no pasa nada!, si, me excedo, pero entre semana me cuido.

No veo mis mañanas sin mi ____________ (inserte el gusto deseado).


Y el más contundente de todos:

¿UN CAMBIO? NO, ¿PARA QUÉ? DE ALGO ME TENGO QUE MORIR…

Este diálogo, bajo el aviso de nuestra consciencia interna ya es tenso; ahora, cuando a alguien, (persona, familiar, blog o sitio web) se le ocurre inmiscuirse en este tema respecto a nuestras formas ya solo es cuestión de tiempo –y de humor-, esperar a que se de el debate y la bomba truene.

Modificar nuestros hábitos de consumo (y más el alimenticio) es trastocar nuestra intimidad, nuestras costumbres, convicciones y deseos, los cuales son en gran medida emocionales. Nuestros hábitos (buenos o malos(¿?), positivos o negativos, productivos o no) son anclajes de nuestra psique para estructurar parte de nuestra cotidianidad.

Se me viene a la mente “Amélie” -película francesa de 2001 dirigida por Jean-Pierre Jeunet, y protagonizada por Audrey Tautou-, en la que Los Hábitos son el eje rector de vidas prácticamente grises, predecibles, un tanto monótonas y sin duda, para algunos, aburridas.

Sin embargo, la sorpresa de los cambios que la protagonista va generando en la vida de otros despierta matices dormidos, pero latentes en las diversas personalidades, y en algunos casos pequeños ajustes, y en otros grandes modificaciones, presentan al inicio un contundente caos que se traduce en alteraciones en las rutinas diarias, que a la larga mejoran sustancialmente la percepción de vida en general de prácticamente todos los personajes.

¿Y ESTO EN QUÉ "TROFOLOGUEA"?

Sin duda, aplica a toda persona que dentro de sí misma ya detecta esa necesidad de modificar algo en su vida, “pero que no sabe qué es”; y particularmente en la alimentación se concentran factores que determinan en gran medida nuestras emociones, y al revés, también nuestras emociones determinan a veces qué decidimos comer.

Ante esta dinámica, una atención trófica a nuestra condición actual es IMPORTANTE para restablecer patrones emocionales, físicos y energéticos que posiblemente, y a partir de cierta edad dan avisos de necesidad de cambio.

Piénsalo, en la próxima entrada hablaremos del “soltar” emocional que significa dejar hábitos y cosas que aunque sabemos, nos hacen mal, las conservamos por el soporte emocional que brindan, pero que definitivamente es muy sencillo cambiar. Atiende tu alimentación considerando grupo sanguíneo, biotipo, nivel enzimático y testimonio, entra a www.trofoterapia.com

¡SaludOS!

domingo, 16 de agosto de 2015

"Dumbo, Yo Soy tu Padre"


Creo que hasta ahora ha quedado claro que “Trofologuear”, no incurre exclusivamente en el terreno de la Alimentación. Una forma de ver la acción de “trofologuear”, es estar al tanto de los tóxicos que se ingieren, por cualquier vía, o a los que se está expuesto cada uno de nosotros y nuestros seres queridos en el día a día, en este caso, los “peques”.

       Hace unas semanas se presentó en la Cineteca Nacional un ciclo de películas “de Disney”, en versiones originales, y de entre la Cenicienta, Pinocho, Bambi, y otras historias más, Yo fui invitado, en familia, a ver Dumbo. Sin duda, y abriéndose al tema de los valores, resulta ser una historia conmovedora; tanto de superación, de autoestima, aceptación, fortaleza, amor y valentía. Es decir, un coctel de emociones que a la fecha entiendo se perciben un tanto lejanas en ciertas aficiones lúdicas de los infantes. 

       No me quiero meter al tema de “pérdida de valores” porque definitivamente es necesario considerar que “son otros tiempos”, otros medios, nuevas tecnologías y una enorme cantidad de conexiones mediáticas y/o mercadológicas que existen en torno a un mismo tema o personaje de ciencia ficción. Retomando a Dumbo, o Pinocho, y hasta al mismísimo Bambi, no dejan de ser unos “dramones” pero en donde “la estética” de la imagen que se percibe es más “ligera”, en el sentido de los estímulos. Me explico:

       Pensemos en Star Wars, o “La Guerra de las Galaxias”; es una historia más de la eterna lucha del Bien contra el Mal, y la constante penuria del Ser Humano entre estar de un lado o del otro, a la par, conlleva temas de odio, traición, secretos, un poco de violencia emocional, -la física esta muy controlada-, disparos, batallas, e incluso, incesto dada la “relación” que llega a sospecharse entre Luke y la Princesa Leia, quienes resultan ser hermanos. Todo esto contrasta con la “tierna” digamos, historia del elefantito orejón que es “buleado” por la banda, pero que resulta ser un maestrazo en artes circenses, por su exclusiva habilidad de entre los elefantes, de poder volar.

       Ahora, si bien estas dos historias no son dirigidas al mismo público, hay versiones animadas para televisión de “La Guerra de las Galaxias” producidas por fabricantes de juguetes, en las que se “infantiliza” la historia, pero mantiene los mismos mensajes para “compitas” de 4 – 5 años. Y entonces ya se inmiscuye el concepto del odio, de la lucha, la venganza, la destrucción, el aniquilamiento, y más emociones “tensas” en edades que definitivamente creo, deberían estar viviendo o percibiendo los conceptos de Amor, Aceptación, Protección, Solidaridad, e insisto, no es que la otra historia no los tenga del todo, pero la estética indudablemente no es la misma.

       Simplemente el estímulo que se logra se detecta inmediatamente en el actuar de los niños y niñas; verse identificado con un súper héroe infantilizado, (porque hay capitancito américa, hulkito, spidermancito, ironmancito y todos los que quieran) los hacen actuar, pelear, combatir, y a la vez, angustiarse, tensarse y adoptar las emociones de su personaje favorito, hasta el grado de gritar igual o hasta enojarse a un nivel personal alto. Obviamente las “novelas de Disney” no se quedan atrás en el dramatismo, y lo mismo puede resultar angustiante un venadito abandonado, o huérfano, o una chica maltratada por sus hermanas, en fin…

       Como siempre, esto es debate, y así queda, porque sin duda habrá personas que no les resulte nocivo que se perciban disparos, golpes, explosiones destrucción “malévola”, aun en estas versiones para menores, y que cada vez quede más atrás historias con diálogos sobre el poder o trascendencia de la mentira como en Pinocho, o las absurdas bromas de un “Pájaro Loco” (en caricaturas, lo cuál es otro tema) que son francamente inocuas y conservan un alto grado de inocencia, la cual debería permear Siempre en nuestras Vidas. Así como en la alimentación, -ahora si-, el “retorno a lo natural” es una de las claves para deshacerse de los tóxicos, sean físicos o emocionales. Y como hemos dicho, ya que todo esta íntimamente conectado, hasta con estos detalles de ¿qué es lo que vemos?, podemos ir controlando o “dosificando” nuestros niveles de acidez tanto física como emocional.
       O ¿no me digan que intentar dormir después de ver en la noche tres capítulos de  “The walking dead”, se duerme muy tranquilo? Aparentemente si, por el cansancio, pero emocionalmente para nada, y de ahí el desgano al otro día, fatiga, ganas de estar come y come carbohidratos... insisto, todo está relacionado. ¡Ojo con lo que vemos!

       ¡SaludOS!

domingo, 9 de agosto de 2015

La Salud no tiene Remedio…(s)




Agua con limón, para mejorar la digestión… 


Sandía, con lo blanco y las semillas, para despertar “la Alegría”…


¿Se le cae el cabello? Molonqui para dama o caballero…


       Así es como se percibe la posibilidad de restituir o mejorar ciertas condiciones de Salud que han ido mermando “naturalmente” con el tiempo. Es muy cotidiano escuchar y ver en las calles puestos ambulantes con productos para mejorar casos comunes, y difíciles, como diabetes, piedras en el riñón, problemas de hígado, falta de sueño, baja potencia sexual y más, mucho más.

       Estos puestos, y a veces tiendas formalmente establecidas, que ofrecen estas soluciones naturales no están tan errados, y el “remedio” que ofrecen es realmente el indicado para mejorar tal o cual condición de salud que nos viene aquejando y que hemos descuidado. Siendo realistas, la oferta de productos y formas naturales para solucionar condiciones de salud adversas existen, pero el asunto que no permite la eficacia total y contundente de los beneficios que se ofrecen a través de estos productos es la condición actual de la persona en específico.

       Me explico: Regularmente pensamos que las condiciones de salud adversas nos llegan naturalmente “por la edad”, y si bien el factor tiempo es determinante, no es NECESARIO que a su paso traiga de regalo las enfermedades. Sin embargo la correlación “edad / falta de salud” se cree normal y de nuevo “natural”. Ese es un factor, y el otro es, como hemos hablado ya en tres entradas anteriores, la ACIDIFICACIÓN general de nuestro organismo.

       Esta acidificación (casi normal por el paso del tiempo) es causante de dos circunstancias específicas: UNA, de condiciones crónico – degenerativas prematuras, prevenibles y corregibles al mejorar esta condición. Y la OTRA que provoca, es que precisamente toda esta gama de ofertas naturales para mejorar o solucionar condiciones de salud NO FUNCIONE DE MANERA CORRECTA.

       El cuadro es sinceramente contradictorio, imaginemos: Va la persona por la calle, “en familia”, y de cierto es que ya ha presentado dolores al orinar, pero en el restaurante que acaba de visitar, ya se bebió un refresco light, si le puso sal de mesa a su comida, y ésta fue un tanto grasosa porque “en la semana se cuida” y el fin de semana es para darse “ciertos gustos”… Ok. Pero entonces escucha que el te de “no se que hierbas” (no se puede recomendar algo así de la nada) limpia el riñón, mejora el aliento, quita lagañas, (porque los vendedores le echan de su cosecha), aparte “recoge bilis”, y casi casi hasta blanquea la ropa. Obvio estamos exagerando, porque para vender se promete mucho a veces. Sin embargo no hay duda de que la herbolaria ofrecida sea buena, no invasiva, amigable y hasta eficaz para la condición que nos aqueja, pero…

       Va de nuevo, la acidificación que existe en nuestro entorno es tan alta que no permite la acción de “los remedios naturales” y caemos en las contradicciones propias de estar al tanto de nuestra salud con opciones naturales porque “no nos gusta tomar medicamentos” y el círculo se forma; tenemos el síntoma, (originado por un mal consumo), optamos por el remedio natural y por lo mismo nos permitimos más “acidificación”, porque ya lo estamos “combatiendo”, por lo mismo mantenemos el entorno ácido, y el remedio, ante la ingesta tóxica definitivamente no trabaja, y la condición se mantiene e incluso empeora con el tiempo que perdimos en el transcurso de la dinámica de “ya le bajé y aparte estoy tomado el te para..." y aparte estoy tomado el te para..." condicis por el remedio natural, por lo mismo nos permitimos ma, no invasiva - s.nes de sa

       No hay remedio natural que pueda trabajar en un entorno ácido, ninguna hierba, infusión, fruta, polvo, extracto, ni nada que tenga pureza trófica va a prosperar en un ambiente acidificado. Es necesario alcanzar esta pureza sistémica para que la “farmacéutica natural” tenga en nosotros terreno de acción.

       De lo contrario, y así lo tiene pensado la industria de los medicamentos: a males originados por altas dosis de acidez, más acidez con la química, sí, se ve solución momentánea, pero de que se impacta de otra forma, de eso no hay duda. Nosotros tenemos la decisión: mantener acidez y remediar momentáneamente con más acidez, siempre considerando el indudable impacto a futuro; o alcanzar pureza trófica, erradicar acidez, y cuando se presente circunstancialmente alguna condición adversa tratarla realmente de forma eficaz y eliminarla definitivamente de nuestro entorno, NATURALMENTE.

¡SaludOS!dica en que lo remedio de la entorno  condicis por el remedio natural, por lo mismo nos permitimos ma, no invasiva - s.nes de say hasta empeora con el tiempo..dinámica en que lo remedio