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domingo, 25 de octubre de 2015

¿En qué hora vives?


Ilustración de: www.blog.madridecor.com
Los desfases de horario (o jet lag, o décalage como dirían los franceses), impactan de manera directa en nuestro ciclo circadiano (Alrededor del día) o reloj biológico natural; ¿quién no ha escuchado?: “Es viernes, y el cuerpo lo sabe”, y así como el cuerpo “sabe” cuando inicia el fin de semana, de la misma manera sabe cuando es de medio día, y de mañana, de noche, de madrugada o de tarde. El hecho es que por diferentes factores, sean metabólicos, sociales o de costumbre rutinaria, los efectos al conducirnos con horarios imperan y gobiernan nuestra Vida.
 
       Las actividades cotidianas las medimos con reloj en mano, sea que nos caracterizamos por la puntualidad o no, las manecillas o displays digitales son los “tiranos” que en vez de que nos vean y controlen con la mirada, nosotros los volteamos a ver y nos damos tranquilidades o apuros de acuerdo a su mensaje.

       “Es tarde ¡apúrate!”, “en diez minutos cierran la puerta”… “otros cinco minutitos”… “¿te veo en… una hora?. Y los clásicos conocidos “cada 8 o cada 6 horas”, “cada 12 horas”…  “15 minutos antes de acostarse”. Etc, etc, etc…

       Sin embargo, “lo que el cuerpo sabe”, es que El tiene sus horarios o ritmos propios, tanto para nutrirse, como para excretar, para desarrollarse y descansar, los cuales sin duda responden o están sumamente ligados a la salida y puesta del Sol, el cual nos genera la producción o corte de sustancias, en particular la melatonina que es la hormona reguladora del sueño, y que se encarga de activar o desactivar sistemas especiales dentro de nosotros para mandarnos a los “brazos de Morfeo” (de ahí de Morfeo… morfina… sueño, etc…) Esta hormona influirá directamente también en la serotonina, la cual a su vez regula el sentimiento de hambre. O sea que mientras haya melatonina en sangre, habrá también serotonina, o sea, hay sueño = no hay hambre, y al revés, no hay sueño = hay mucha hambre. Sin duda esta relación es mucho más compleja, pero se ve muy influenciada debido a las actividades sociales, la adrenalina, los estímulos, las motivaciones, las necesidades y los gustos personales también.

       Es tan notoria y natural la influencia del Sol en nuestro metabolismo y salud en general que lo vemos durante los eclipses, en específico en los totales de Sol, y que vemos a las aves (y otros animales) y plantas realizar las acciones debidas, sin saber que es un fenómeno, pero esto lo demuestra. 

       En Trofoterapia, y bajo la gran influencia que tiene esta por parte del Higienismo se consideran tres horarios particulares: el de Apropiación o alimentación (12:00 a 20:00hrs), el de Asimilación (20:00 a 04:00hrs) y el de Eliminación (04:00 a 12:00), de ahí que al despertarnos el desayuno sea siempre prácticamente agua, o un tónico y  frutas, y que después de las 19:00 sea lo más liquidificado posible lo que comemos. Hay razones muy importantes para esto y que podríamos platicar en los comentarios que dejen.

       En nuestro caso, el cambio de horario de este fin de semana pues es de una hora solamente y responde a temas de “ahorro energético” (loable, pero mejor que se ahorre en otras cosas), sin embargo los clásicos de “dormimos una hora más” o al contrario cuando se recorre “nos roban una hora de sueño” pues no tiene nada que ver, de verdad.

       Hay diversos inductores del sueño: tes de lechuga, pasiflora o lavanda, y también los inhibidores del mismo o estimulantes; particularmente el café, te negro, y el mate entre muchos otros. Ojalá nuestros amigos de herbolaria nos puedan orientar más.

       Tróficamente, la comida es determinante para un buen descanso ya que es lógica y materialmente imposible dormir con calidad habiendo cenado un arsenal de tacos, hamburguesas o tostadas. Habrá quien diga que después de un corte de 250g de carne “duerme como bebé”, pero sinceramente no es cierto, no es real tanto física, como químicamente. De que se cae dormido es ineludible, y de que se ronca con singular alegría es lo más cierto del mundo, por cansancio, pero definitivamente de que no hay descanso pleno, NO LO HAY…

       Previo a acostarse para dormir, siempre será de gran utilidad la inducción del sueño mediante procesos de “desconecte”, y muy importante es dejar el celular o tableta al menos media hora antes de pretender dormir, tampoco intentarlo o seguir haciéndolo con el arrullo de la televisión, mucho menos con sentimientos de enojo. ¿Qué si va antes de dormir? Haber cenado mínimo una hora antes, un buen tónico o te, un poco de lectura, ejercicios de respiración y visualización, o la Maravilla de hacer el Amor.

       Que tengas hoy, Tú, dulces Sueños.

domingo, 16 de agosto de 2015

"Dumbo, Yo Soy tu Padre"


Creo que hasta ahora ha quedado claro que “Trofologuear”, no incurre exclusivamente en el terreno de la Alimentación. Una forma de ver la acción de “trofologuear”, es estar al tanto de los tóxicos que se ingieren, por cualquier vía, o a los que se está expuesto cada uno de nosotros y nuestros seres queridos en el día a día, en este caso, los “peques”.

       Hace unas semanas se presentó en la Cineteca Nacional un ciclo de películas “de Disney”, en versiones originales, y de entre la Cenicienta, Pinocho, Bambi, y otras historias más, Yo fui invitado, en familia, a ver Dumbo. Sin duda, y abriéndose al tema de los valores, resulta ser una historia conmovedora; tanto de superación, de autoestima, aceptación, fortaleza, amor y valentía. Es decir, un coctel de emociones que a la fecha entiendo se perciben un tanto lejanas en ciertas aficiones lúdicas de los infantes. 

       No me quiero meter al tema de “pérdida de valores” porque definitivamente es necesario considerar que “son otros tiempos”, otros medios, nuevas tecnologías y una enorme cantidad de conexiones mediáticas y/o mercadológicas que existen en torno a un mismo tema o personaje de ciencia ficción. Retomando a Dumbo, o Pinocho, y hasta al mismísimo Bambi, no dejan de ser unos “dramones” pero en donde “la estética” de la imagen que se percibe es más “ligera”, en el sentido de los estímulos. Me explico:

       Pensemos en Star Wars, o “La Guerra de las Galaxias”; es una historia más de la eterna lucha del Bien contra el Mal, y la constante penuria del Ser Humano entre estar de un lado o del otro, a la par, conlleva temas de odio, traición, secretos, un poco de violencia emocional, -la física esta muy controlada-, disparos, batallas, e incluso, incesto dada la “relación” que llega a sospecharse entre Luke y la Princesa Leia, quienes resultan ser hermanos. Todo esto contrasta con la “tierna” digamos, historia del elefantito orejón que es “buleado” por la banda, pero que resulta ser un maestrazo en artes circenses, por su exclusiva habilidad de entre los elefantes, de poder volar.

       Ahora, si bien estas dos historias no son dirigidas al mismo público, hay versiones animadas para televisión de “La Guerra de las Galaxias” producidas por fabricantes de juguetes, en las que se “infantiliza” la historia, pero mantiene los mismos mensajes para “compitas” de 4 – 5 años. Y entonces ya se inmiscuye el concepto del odio, de la lucha, la venganza, la destrucción, el aniquilamiento, y más emociones “tensas” en edades que definitivamente creo, deberían estar viviendo o percibiendo los conceptos de Amor, Aceptación, Protección, Solidaridad, e insisto, no es que la otra historia no los tenga del todo, pero la estética indudablemente no es la misma.

       Simplemente el estímulo que se logra se detecta inmediatamente en el actuar de los niños y niñas; verse identificado con un súper héroe infantilizado, (porque hay capitancito américa, hulkito, spidermancito, ironmancito y todos los que quieran) los hacen actuar, pelear, combatir, y a la vez, angustiarse, tensarse y adoptar las emociones de su personaje favorito, hasta el grado de gritar igual o hasta enojarse a un nivel personal alto. Obviamente las “novelas de Disney” no se quedan atrás en el dramatismo, y lo mismo puede resultar angustiante un venadito abandonado, o huérfano, o una chica maltratada por sus hermanas, en fin…

       Como siempre, esto es debate, y así queda, porque sin duda habrá personas que no les resulte nocivo que se perciban disparos, golpes, explosiones destrucción “malévola”, aun en estas versiones para menores, y que cada vez quede más atrás historias con diálogos sobre el poder o trascendencia de la mentira como en Pinocho, o las absurdas bromas de un “Pájaro Loco” (en caricaturas, lo cuál es otro tema) que son francamente inocuas y conservan un alto grado de inocencia, la cual debería permear Siempre en nuestras Vidas. Así como en la alimentación, -ahora si-, el “retorno a lo natural” es una de las claves para deshacerse de los tóxicos, sean físicos o emocionales. Y como hemos dicho, ya que todo esta íntimamente conectado, hasta con estos detalles de ¿qué es lo que vemos?, podemos ir controlando o “dosificando” nuestros niveles de acidez tanto física como emocional.
       O ¿no me digan que intentar dormir después de ver en la noche tres capítulos de  “The walking dead”, se duerme muy tranquilo? Aparentemente si, por el cansancio, pero emocionalmente para nada, y de ahí el desgano al otro día, fatiga, ganas de estar come y come carbohidratos... insisto, todo está relacionado. ¡Ojo con lo que vemos!

       ¡SaludOS!

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Qué es esto de “Trofologuear”?


Este blog tiene un error fatal, lo reconozco. Hemos estado hablando de la Trofología en tono de verbo, y es real que la palabra aun no se asimila del todo. Expliquémosla…
        
         Trofología, por raíz etimológica tiene varias propuestas, según la RAE, “trofo” (τροφος) es “El que se alimenta”, pero también se señala como “nutrición” bajo otros usos, y “logía” (λογία) es tratado, estudio o ciencia. Con esto podemos “traducir” que Trofología es el “estudio del que se alimenta”, “tratado de la nutrición – alimentación”, pero ya en la práctica –que es lo que realmente importa-, yo la defino como una disciplina, sistema o estructura (y seguro estoy que con el tiempo será una ciencia, le duela a quien le duela) que trata la alimentación en toda aquella persona que lo hace de manera consciente.

         ¿Qué qué?

         Si, en quien lo hace conscientemente. Definamos.

         TODOS comemos ¿cierto?, pero ¿quién se alimenta? He ahí una gran diferencia. No es lo mismo deglutir guisos o preparaciones culinarias, tanto en casa como en la calle, para llenarnos o satisfacer el sentimiento de hambre, que avocarse a la búsqueda de beneficios alimenticios en lo que comemos. Y esto se adapta a todos los niveles económicos y sociales.

         La tendencia “natural” es buscar siempre lo mejor para uno mismo, como para la familia, y en cuanto a la comida considero que NADIE busca dañarse conscientemente con lo frito, lo procesado, lo congelado, lo “rápido”, etcétera. Pero como señalamos en “El ImpactoPublicitario”, de quien más recibimos información sobre “¿qué hay de comer?” es de la publicidad a través de medios masivos de comunicación, y ahí es donde se desvirtúa el concepto de “alimentarnos”.

         Nos plantean muy fácil hacernos una sopa en microondas, freírnos unos taquitos caseros congelados, estimular el crecimiento de los infantes con grandes cantidades de lácteos y polvos edulcorantes, obtener los beneficios de las frutas y verduras a través de jugos enlatados y más, mucho, mucho más en cuanto al engaño que recibimos sobre lo que nos ofrece la industria de los alimentos y lo que realmente nos aporta nutrientes a nuestra vida.

         Sin duda, y particularmente este tema del “engaño publicitario” da para muchas entradas más, y lo hablaremos continuamente. En esta ocasión sirva de nuevo el tema para ejemplificar ¿qué es esto de “Trofologuear”?, y habiendo ya entendido que la Trofología es el estudio que trata la Alimentación en toda aquella persona que lo hace de manera consciente, y que más adelante veremos ¿con qué fin trata este tema?, o ¿con qué objetivos y herramientas se logra?; entendamos el “trofologuear” como esta acción de estar atentos siempre de la calidad de lo que ingerimos, usamos, olemos, vemos y hasta de lo que escuchamos, porque sin duda e independientemente del tema específico de la Alimentación, todo lo que “ingresa” a nuestro cuerpo por los sentidos tiene forzosamente un impacto a corto, mediano o largo plazo en nuestra Salud, no solamente la toxicidad de la comida procesada nos afecta, también muchas cosas que usamos para el “cuidado” personal que nos embarramos (la cosmética), o cosas que vemos que nada nos aportan (T.V. comercial), o cosas que escuchamos y que no nos benefician en nada, o que solamente nos confunden.

Estar atentos de esos detalles y procurarnos lo mejor (y que nada tiene que ver con lo más caro), por consciencia, a favor de nuestro bienestar, eso, eso es “Trofologuear”.

¡SaludOS!

viernes, 15 de mayo de 2015

¿Por qué aprender Trofología?

Como en la primera entrada de este blog comenté que platicaría en algún momento determinado el ¿cómo llegué a ser Trofólogo?, aquí va, en un par de párrafos lo comento:

         Mi Mujer (y maestra), Jacqueline Milian es quien ha abierto la puerta de La Salud a la casa, y es algo que en general sucede. Sea por la dedicación, planeación y sobre todo Amor, estoy totalmente convencido de que es, en un mayor porcentaje, la Mujer quien lleva la Salud a los hogares. Y de haber estado YO en una condición de salud bastante adversa hace muchos años, vino la homeopatía, la alopatía, las especialidades, la medicina Ayurvédica y finalmente La Trofología, (¡hubiera sido al revés!).

          Al hacer consciencia del alcance que tiene llevar una buena alimentación en la Vida en general, y tras la sorpresa de mi mujer de haberme inscrito al diplomado en Trofología – que ella ya había cursado -, lo tomé. Y dentro de las primeras clases hubo tres factores que me engancharon:

-       Romper paradigmas
-       Hacer algo diferente
-       Ayudar a más personas

Abrir los ojos literalmente a una forma de ver al Cuerpo y a la Salud de manera distinta, siempre con la responsabilidad de mi lado y haciendo conciencia de que, como escuché en el diplomado, “si no naciste con ella, y si no te la contagiaron, te la comiste”, refiriéndose a las enfermedades, y a la gran aportación que hace la Trofología al enseñar esta forma de cuidar la Salud mediante la Alimentación Consciente. Simplemente así, comenzó mi camino por la Trofología.

         Inicié asesorías a la par de otro trabajo que tenía, y en un par de años me convencí de solamente hacer esto, por tanto, no me queda mas que felicitar a todas y cada una de las personas que he tenido oportunidad de ver sentadas frente a mi, ya que TODAS han sido Maestros y Maestras en este “andar trofológico”, y que me han enseñado mucho en cada plática, entrevista y/o asesoría que hemos compartido.

         Sin duda, en cada caso que tenemos, como trofólogos, la oportunidad de “tratar”, se abre un nuevo vínculo de “enseñanza-amistad” bastante singular desde mi punto de vista. Y el crecimiento es bilateral, en tanto que la persona se va sintiendo mejor, uno, a la par, se siente y percibe mejor, o dejémoslo en “Diferente”.

         Si “Infancia es Destino”, como dicen, debo confesar que de niño obvio me pasó por la mente ser veterinario… médico, desde pediatra hasta cardiólogo, y siempre rodeado de libros ilustrados del cuerpo humano y su funcionamiento –lo cual yo creo que fue la manera de “enseñarme” de mis papás-, a lo cual en preparatoria olvidé, y opté por las carreras de filosofía y más tarde por la de mercadotecnia.

         Hoy henos aquí, desarrollando una actividad del todo legítima y de gran impacto social, como son las asesorías, luchando por medios propios el divulgar y llevar a la mesa, de comida y de debate, un tema extremadamente importante: "Aprender a alimentarnos". Hasta hoy, desde mi punto de vista, no hay a quien agradecer de manera sustancial, mas que a la Trofología, por aportar un sistema que conlleva práctica y consciencia alimenticia al mismo tiempo.

         De los tres factores que me engancharon para seguir haciendo Trofología hablaremos más adelante si me lo permiten, (y si me lo preguntan) ¡gracias por sus correos!

         ¡SaludOS!

jueves, 7 de mayo de 2015

Libros y Revistas (En el México que SI lee)


En la entrada ¿Infancia es destino? Al pie de la tercera foto dice …“ya que bien sabemos, no heredamos enfermedades, sino malos hábitos”… Yo heredé el mal hábito de leer algunos libros y revistas en los Sanborn’s.







Bajo este mal hábito, he pasado por varios géneros, de los cuáles, estas tiendas que menciono a veces tienen buenos títulos, en realidad hacer esto en verdaderas librerías si me da vergüenza.

        




         Actualmente mi “trofologueo” literario gira en torno a encontrar en dónde se lee, habla, presenta, u otorga la debida importancia a los procesos de limpieza profunda del organismo. Entiéndase esto como el mantenimiento de nuestros filtros (colon, hígado y riñones) de manera sistematizada. Es decir, conectada y continua, no esporádica o aislada, y con base en la alimentación. ¿A qué me refiero con esto?.
        
         En estas revistas, y algunas otras publicaciones que he tenido oportunidad de por lo menos hojear, referentes a la salud, es muy raro que se aconseje el “Limpia tu cuerpo” de manera integral. En un gran porcentaje, las notas o artículos van dirigidos a procesos aislados como “Elimina la celulitis… Reduce las chaparreras, Llena tu cuerpo de energía con… Elimina 2 tallas en 3 días…” y muchos encabezados más, focalizados en resultados maravillosos, pero con procesos, insisto, aislados.

         En publicaciones para vegetarianos, o de comida vegana (que frecuentemente incluyen pollo ¡eh!), o en panfletos dirigidos a “los diabéticos”, o a gente con hipertensión, entre otros, no hay restricción en los anuncios que fomentan el consumo de los 5 venenos blancos: Azúcar, sal, manteca, harinas blancas y lácteos. ¿Y por qué me brinca esto? Si me permiten, ahí va la reflexión:

La literatura comercial en torno a la Salud está muy lejos de ofrecer un contenido que de verdad forje o fomente una conciencia alimenticia y otros beneficios a la salud, que si impacten socialmente.

¿Será porque la edición de estas publicaciones está dirigida por intereses que no permiten ofrecer o “mensajear” al lector información que de verdad Sane o Cure?

¿Por qué no hay anuncios sobre la importancia del respirar?, no los hay tampoco sobre la importancia de beber agua de mar, menos de cepillar tu lengua y cuerpo, y ni por equivocación alusión alguna a jarritas para enemas que tanto bien aportan a la salud integral.


Para el México que SI lee es necesario poner información clara y efectiva, y hacer Trofología, con el fin de alcanzar mejores estados de salud es la clave que NO verás anunciada por ahí. Solo de boca en boca… Provecho.


¡SaludOS!