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domingo, 13 de marzo de 2016

No es lo mismo 2 meses (y no se digan 3), a solo 59 días…


Sin publicar en el blog, se explica porque había que atender la vorágine de “urgencias” que se presentaron al inicio de año de “quiero bajar”, “ahora si me pasé este fin de año”, “no aguanto la gastritis”, “no puedo dormir”, “subí como 6 kilos”, “quiero empezar a correr”, y más, muy aparte de los tratamientos de personas con condiciones crónicas más complicadas… En resumen, un malestar generalizado, resultado de las bacanales de fin de año.

         Ahora, cincuenta y nueve días después de que mucha gente comenzó el proyecto (se publicó en la página de Facebook “Trofoterapia”), y otras más que se han ido sumando hay un poquito más de tiempo, aunque esto es relativo aún.

         Me enorgullezco en realidad de cada persona que decide hacer este cambio o mejora en su alimentación, sin duda habla de responsabilidad, a veces curiosidad, morbo (¿por qué no?), pero más que nada, de Amor propio.

         Particularmente, sin decir nombres, esta entrada del blog está sustentada por “Lengua suelta con veneno”, blog de una MUJER que conozco de hace tiempo, -gracias a mi hermano-, que a palabras de él, es inteligente, desarrollada, intelectualizada y destacada por muchas cualidades más. Pongo esto sobre la mesa, sin dejar de lado que es alguien “muy ocupado” por cuestiones de Vida, (trabajo, familia, novio, proyectos, ocios, gatos y más), sin embargo, y a la par de sus actividades se dio el tiempo de hacer el Proyecto de 59 días al 100, (ella dice que al 80%, pero eso es un tanto subjetivo), sumándole aparte el seguimiento escrito en su blog. O sea que de que se puede, ¡Se puede, y se debe!.

         ¿Cómo le fue?, no lo digo Yo, lo dice ella… esto está dedicado a quien aun tiene cierta resistencia al cambio y quiere saber los beneficios que obtiene. Y en plano de asesoría, su testimonio vale oro. 


         Dense el tiempo de leer sus experiencias. Seguro se animan a realizarlo.

         ¡SaludOS!

domingo, 25 de octubre de 2015

¿En qué hora vives?


Ilustración de: www.blog.madridecor.com
Los desfases de horario (o jet lag, o décalage como dirían los franceses), impactan de manera directa en nuestro ciclo circadiano (Alrededor del día) o reloj biológico natural; ¿quién no ha escuchado?: “Es viernes, y el cuerpo lo sabe”, y así como el cuerpo “sabe” cuando inicia el fin de semana, de la misma manera sabe cuando es de medio día, y de mañana, de noche, de madrugada o de tarde. El hecho es que por diferentes factores, sean metabólicos, sociales o de costumbre rutinaria, los efectos al conducirnos con horarios imperan y gobiernan nuestra Vida.
 
       Las actividades cotidianas las medimos con reloj en mano, sea que nos caracterizamos por la puntualidad o no, las manecillas o displays digitales son los “tiranos” que en vez de que nos vean y controlen con la mirada, nosotros los volteamos a ver y nos damos tranquilidades o apuros de acuerdo a su mensaje.

       “Es tarde ¡apúrate!”, “en diez minutos cierran la puerta”… “otros cinco minutitos”… “¿te veo en… una hora?. Y los clásicos conocidos “cada 8 o cada 6 horas”, “cada 12 horas”…  “15 minutos antes de acostarse”. Etc, etc, etc…

       Sin embargo, “lo que el cuerpo sabe”, es que El tiene sus horarios o ritmos propios, tanto para nutrirse, como para excretar, para desarrollarse y descansar, los cuales sin duda responden o están sumamente ligados a la salida y puesta del Sol, el cual nos genera la producción o corte de sustancias, en particular la melatonina que es la hormona reguladora del sueño, y que se encarga de activar o desactivar sistemas especiales dentro de nosotros para mandarnos a los “brazos de Morfeo” (de ahí de Morfeo… morfina… sueño, etc…) Esta hormona influirá directamente también en la serotonina, la cual a su vez regula el sentimiento de hambre. O sea que mientras haya melatonina en sangre, habrá también serotonina, o sea, hay sueño = no hay hambre, y al revés, no hay sueño = hay mucha hambre. Sin duda esta relación es mucho más compleja, pero se ve muy influenciada debido a las actividades sociales, la adrenalina, los estímulos, las motivaciones, las necesidades y los gustos personales también.

       Es tan notoria y natural la influencia del Sol en nuestro metabolismo y salud en general que lo vemos durante los eclipses, en específico en los totales de Sol, y que vemos a las aves (y otros animales) y plantas realizar las acciones debidas, sin saber que es un fenómeno, pero esto lo demuestra. 

       En Trofoterapia, y bajo la gran influencia que tiene esta por parte del Higienismo se consideran tres horarios particulares: el de Apropiación o alimentación (12:00 a 20:00hrs), el de Asimilación (20:00 a 04:00hrs) y el de Eliminación (04:00 a 12:00), de ahí que al despertarnos el desayuno sea siempre prácticamente agua, o un tónico y  frutas, y que después de las 19:00 sea lo más liquidificado posible lo que comemos. Hay razones muy importantes para esto y que podríamos platicar en los comentarios que dejen.

       En nuestro caso, el cambio de horario de este fin de semana pues es de una hora solamente y responde a temas de “ahorro energético” (loable, pero mejor que se ahorre en otras cosas), sin embargo los clásicos de “dormimos una hora más” o al contrario cuando se recorre “nos roban una hora de sueño” pues no tiene nada que ver, de verdad.

       Hay diversos inductores del sueño: tes de lechuga, pasiflora o lavanda, y también los inhibidores del mismo o estimulantes; particularmente el café, te negro, y el mate entre muchos otros. Ojalá nuestros amigos de herbolaria nos puedan orientar más.

       Tróficamente, la comida es determinante para un buen descanso ya que es lógica y materialmente imposible dormir con calidad habiendo cenado un arsenal de tacos, hamburguesas o tostadas. Habrá quien diga que después de un corte de 250g de carne “duerme como bebé”, pero sinceramente no es cierto, no es real tanto física, como químicamente. De que se cae dormido es ineludible, y de que se ronca con singular alegría es lo más cierto del mundo, por cansancio, pero definitivamente de que no hay descanso pleno, NO LO HAY…

       Previo a acostarse para dormir, siempre será de gran utilidad la inducción del sueño mediante procesos de “desconecte”, y muy importante es dejar el celular o tableta al menos media hora antes de pretender dormir, tampoco intentarlo o seguir haciéndolo con el arrullo de la televisión, mucho menos con sentimientos de enojo. ¿Qué si va antes de dormir? Haber cenado mínimo una hora antes, un buen tónico o te, un poco de lectura, ejercicios de respiración y visualización, o la Maravilla de hacer el Amor.

       Que tengas hoy, Tú, dulces Sueños.