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lunes, 19 de diciembre de 2016

Monster Chef “Senior” (Parte 2), La Final…



Triunfó el nacionalismo, la defensa a los valores culinarios locales, la destreza en el uso de los insumos de la región. La apariencia física (sin prejuicios) y la humildad del chef, el peso de la tradición de los platillos y los elementos clásicos de la gastronomía mexicana fueron los ingredientes para ganar el reto.

            A través de mixiotes, pozoles, tortillas, confitados, harinas, pocas verduras (de adorno), proteínas animales y toda la serie de elementos culinarios que enmarcan la comida mexicana, se erigió una ganadora de este concurso. La propuesta más abierta o “internacional” se quedó rezagada por la alta tendencia a cuidar y enarbolar la conservación de “lo nuestro”.

            Durante el desarrollo del concurso, pocas veces, o más bien nunca se comentó sobre el valor nutricional de los platillos presentados, y los nutritivos brotes que se llegaban a usar, quedaban en el plato como mero desperdicio de adorno. Y si bien se entiende que se trata de un concurso de gastronomía, con patrocinadores que invierten grandes cantidades en presupuesto para posicionar sus productos, habría que tomar en cuenta el impresionante impacto que genera en el colectivo, la idea de que naturalmente debemos comer así, apelando al colorido, sabor y nacionalismo de la comida, más allá de su impacto o aporte real de nutrientes y otros beneficios al organismo.

            La emisión es definitivamente un “reality” que busca la generación de audiencia a costa de lo que sea, la idea de “gastronomía” está un tanto desequilibrada al echar mano de insumos que un verdadero Chef jamás usaría como lo son panes refinados, pastas pre cocidas o concentrados de sabor que atentan contra cualquier habilidad culinaria de real sazón.
           
            Se entiende también que efectivamente el asunto nutricional es el menos importante o pertinente en esto, sin embargo… El grado de responsabilidad social que implica el manejo de un canal de televisión de cobertura nacional debió de promulgar por la concientización sobre la idea de que las preparaciones hechas para el concurso, no son tampoco el ejemplo de una dieta cotidiana.

            El desperdicio de comida es otro factor muy importante que siempre fue ignorado, y la ostentación en el suministro de insumos con grandes cantidades de materia prima para sacar un plato con menos del 10% del total del producto da a pensar en qué habrá pasado con el resto, tanto de la preparación como de la degustación.

            En resumen, el manejo del concepto de comida sigue siendo distante del concepto de Alimentación, y los medios masivos tienen responsabilidad en ello. Hagamos de la preparación de alimentos, una herramienta que beneficie nuestra salud, y las elaboraciones gourmet para momentos de celebración especial.

No es que sea un mal programa, únicamente lo que aquí se apela, es a la posibilidad de aprovechar un espacio de esa magnitud para emitir, a la par de mensajes “chovinistas” sobre nuestra sazón, que también se debe buscar en la alimentación una actividad sustentable, con alto valor nutricional, sin desperdicio desmedido, que mejore, mantenga e incluso corrija nuestra salud y que obviamente sea muy agradable al paladar.

Encuentra tu alimentación personalizada en www.trofoterapia.com/registro

Bon appetit!

domingo, 29 de noviembre de 2015

¡Come bien!



Siempre nos han dicho, desde niños, “come bien”, “aliméntate sanamente”, “no comas porquerías”, pero si nos regresamos un poco, puede surgir la pregunta; aparte de los ingredientes, origen, insumos, marcas, procesos, y demás… ¿Cómo es comer bien?
 
       El proceso mecánico de alimentarse requiere varias funciones de nuestro organismo, unas conscientes y otras no, es decir, unas las realizamos nosotros y otras nuestro sistema por nosotros, básicamente las masticación y los procesos de desplazamiento del quimo (nombre que se le da a la comida liquidificada que pasa del estómago al intestino delgado, ya mezclada con nuestros jugos gástricos), y por último, la formación de materia fecal y su expulsión.

       Pero si nos detenemos tan solo en la boca, existen dos procesos fundamentales e importantísimos para una buena digestión. Masticar y ensalivar.

       Es real que esto depende de una buena salud dental, (por eso hay que cuidarla, pero eso es otro tema) y desde el momento que llevamos a la boca el alimento el proceso se debe hacer de manera consciente mas no tensa. Masticar implica no necesariamente contar las veces que lo hacemos, sino percibir la textura que logramos con esta acción; hay alimentos que por su consistencia requieren más repeticiones, y algunos otros que aparentemente no, sin embargo aunque sea una consistencia blanda, tal como un plátano, algún postre cremoso o verduras cocidas, se requiere que la textura final al deglutirla o tragarla esta sea líquida en más de un 80%.

       Siendo alimentos líquidos, tal como un “jugo verde”, o un yogurt por ejemplo, el tema de la masticación puede no ser necesario, pero si la ensalivación, entonces tenemos la tarea de mezclar con saliva lo que no requiere masticarse.

       Esto se logra al tomar el trago, que no sea mayor a la cantidad que podemos mantener en la boca, revolver con la lengua y tragar o pasar. De esta manera se logra que el alimento, sea blando o duro tenga un contacto pleno con las enzimas de la saliva, aparte de un reconocimiento papilar que permite reconocer sus características de sabor y químicamente de composición para generar los jugos gástricos necesarios para su desdoble enzimático y protéico.


       Cuando no masticamos lo suficiente, y llegan al estómago pedazos enteros de comida los efectos son adversos siempre:

       Agruras

       Acidez

       Dolor

       Y en el peor de los casos pudiera darse hasta un proceso de ahogamiento.

La saliva es la primera enzima que comienza a trabajar en esta descomposición, entonces a la hora de comer, recuerden, que sea tranquilos, hablar lo menos posible, sin hacer un acto aburrido, pero si dedicando atención especial a tan necesaria acción.

    ¿Qué beneficios?

    Procesos digestivos más cordiales, mejor aprovechamiento de los nutrientes, sensación de saciedad más pronta, degustación más fina, control y baja de peso... "ahi no más"


     ¡SaludOS!

domingo, 8 de noviembre de 2015

Soltar...



Tener o dejar de tener,
hacer o dejar de hacer,
consumir o dejar de consumir,
he ahí el dilema…

El ser humano genera costumbres, rutinas o hábitos que se adoptan para dar seguridad o estabilidad a actos diarios; desde el acomodo de cosas, horarios, atuendos… hasta, si, efectivamente, lo que comemos.

       Desafortunadamente nos gusta el hecho de tener, de poseer, sea lo que sea, y en esta dinámica todo lo que se nos da lo acumulamos y definitivamente, otra de las grandes circunstancias es que nos es difícil soltar. Somos naturalmente “de apegos”.

       Por ejemplo la común declaración en cuanto a las enfermedades: “Tengo gripa”… “me dio fiebre”… necesito tal o cual pastilla para “mi gastritis”. TENGO cáncer, fulanito TIENE leucemia y así hay muchos más ejemplos.

       Hacer un proyecto temporal de Trofoterapia (y en general, cualquier cambio alimenticio y/o de hábitos) implica de manera contundente dejar apegos y costumbres de consumo que desafortunadamente llegamos a considerar inocuas, como “no despierto sin mi cafecito (soluble) de la mañana”, “nuestra barbacoa de los domingos no la perdonamos”, la conchita con nata de la noche, el postre después de comer, el cigarrito para ir al baño... ¿o no lo han escuchado?

       Dejar esas pequeñas acciones, que insisto, consideramos inocuas, es una determinación que implica “dejar morir” una acción en nosotros. Y solo de pensarlo duele, ya que “cambiar” significa literalmente dejar de ser y hacer algo que vivía en y por nosotros, ya si era bueno o no, es otro asunto. Pero dejar de ser o hacer algo es entrar en terrenos nuevos que, en lo que detectamos si es positivo o no para nosotros, en principio ya generó un conflicto. ¿Lo hago o no lo hago?, ¿lo dejo o no lo dejo?, ¿me lo tomo o no me lo tomo?

       ¿Cuál es la herramienta indispensable para vivir el duelo al dejar apegos?, ¡dar el paso!. Simple y sencillo. Las cosas que dejamos ahí se quedan, pero quien evolucionó fue uno. El que lo trascendió fue el que avanzó en la decisión, en la acción. Y eso es el primer aliciente para dar una connotación positiva a cualquier cambio. Atreverse es darse u otorgarse la capacidad de hacer algo, en este caso, de dejar atrás lo que de cierta manera intentábamos cambiar con el tiempo. Igual se dice que “el tiempo lo cura todo”, y en este caso la cura que solicitamos al tiempo para resolver algún conflicto afectivo (tanto a cosas, personas o alimentos) es la misma acción de ATREVERSE a hacerlo, en el mismo cambio está la Cura, porque hay que entender que lo que dejamos es porque no nos sirve, o por circunstancias ajenas a nosotros debía "partir", y de ahí lo sencillo que resulta dejarlo, ya que no nos quedamos sin nada, pasamos de una posesión a otra de inmediato, por lo tanto la carencia de lo que nos apartamos, se sustituye por algo que se espera sea de mayor beneficio para Uno.

       El ejemplo más sencillo, aterrizado en nuestro tema central (Alimentación) puede ser La Leche. ¿Cómo?, dejar de tomarla, dejarle de dar a los niños, es a veces algo inimaginable, pero el cambio no nos deja sin nada. Al contrario, nos abre un espectro más amplio de opciones y cuando descubrimos que existe lechada de almendras, de coco, de nuez, de avena, de semilla de girasol, de alpiste, etc… nos damos cuenta que manteníamos un apego a un producto que no nos dejaba ver que hay opciones más económicas, más nutritivas y variadas que la simple leche de vaca, y recetas se encuentran por cientos en la red.

       Otro ejemplo, por sencillo que parezca. Dejar de ver la televisión como arrullo antes de dormir, sin duda hay quien no lo visualiza ni considera. Pero en cuanto al descanso pleno, es ampliamente sabido que la sobre estimulación de noticieros, series e incluso transmisión de eventos deportivos previos al descanso literalmente lo nulifican, de esta manera, si, en efecto, caemos dormidos por la fatiga normal del día, pero el descanso mental resulta severamente afectado.

       La limpieza interna del organismo es una acción que se atiende casi exclusivamente a través de los alimentos y se focaliza a la condición gástrica, sin embargo la limpieza del organismo implica también mente y emociones, e ir despegándonos de ciertas costumbres al principio nos parecerá inimaginable, casi atroz, pero al atreverse y vivir los efectos positivos sin duda es de gran beneficio, impacto y satisfacción integral, ¡haz trofoterapia!.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Cambio de hábitos


¿Cambiar?, ¿por qué?... yo estoy bien, me siento “a gusto”.
   
¡Ay, no pasa nada!, si, me excedo, pero entre semana me cuido.

No veo mis mañanas sin mi ____________ (inserte el gusto deseado).


Y el más contundente de todos:

¿UN CAMBIO? NO, ¿PARA QUÉ? DE ALGO ME TENGO QUE MORIR…

Este diálogo, bajo el aviso de nuestra consciencia interna ya es tenso; ahora, cuando a alguien, (persona, familiar, blog o sitio web) se le ocurre inmiscuirse en este tema respecto a nuestras formas ya solo es cuestión de tiempo –y de humor-, esperar a que se de el debate y la bomba truene.

Modificar nuestros hábitos de consumo (y más el alimenticio) es trastocar nuestra intimidad, nuestras costumbres, convicciones y deseos, los cuales son en gran medida emocionales. Nuestros hábitos (buenos o malos(¿?), positivos o negativos, productivos o no) son anclajes de nuestra psique para estructurar parte de nuestra cotidianidad.

Se me viene a la mente “Amélie” -película francesa de 2001 dirigida por Jean-Pierre Jeunet, y protagonizada por Audrey Tautou-, en la que Los Hábitos son el eje rector de vidas prácticamente grises, predecibles, un tanto monótonas y sin duda, para algunos, aburridas.

Sin embargo, la sorpresa de los cambios que la protagonista va generando en la vida de otros despierta matices dormidos, pero latentes en las diversas personalidades, y en algunos casos pequeños ajustes, y en otros grandes modificaciones, presentan al inicio un contundente caos que se traduce en alteraciones en las rutinas diarias, que a la larga mejoran sustancialmente la percepción de vida en general de prácticamente todos los personajes.

¿Y ESTO EN QUÉ "TROFOLOGUEA"?

Sin duda, aplica a toda persona que dentro de sí misma ya detecta esa necesidad de modificar algo en su vida, “pero que no sabe qué es”; y particularmente en la alimentación se concentran factores que determinan en gran medida nuestras emociones, y al revés, también nuestras emociones determinan a veces qué decidimos comer.

Ante esta dinámica, una atención trófica a nuestra condición actual es IMPORTANTE para restablecer patrones emocionales, físicos y energéticos que posiblemente, y a partir de cierta edad dan avisos de necesidad de cambio.

Piénsalo, en la próxima entrada hablaremos del “soltar” emocional que significa dejar hábitos y cosas que aunque sabemos, nos hacen mal, las conservamos por el soporte emocional que brindan, pero que definitivamente es muy sencillo cambiar. Atiende tu alimentación considerando grupo sanguíneo, biotipo, nivel enzimático y testimonio, entra a www.trofoterapia.com

¡SaludOS!

domingo, 9 de agosto de 2015

La Salud no tiene Remedio…(s)




Agua con limón, para mejorar la digestión… 


Sandía, con lo blanco y las semillas, para despertar “la Alegría”…


¿Se le cae el cabello? Molonqui para dama o caballero…


       Así es como se percibe la posibilidad de restituir o mejorar ciertas condiciones de Salud que han ido mermando “naturalmente” con el tiempo. Es muy cotidiano escuchar y ver en las calles puestos ambulantes con productos para mejorar casos comunes, y difíciles, como diabetes, piedras en el riñón, problemas de hígado, falta de sueño, baja potencia sexual y más, mucho más.

       Estos puestos, y a veces tiendas formalmente establecidas, que ofrecen estas soluciones naturales no están tan errados, y el “remedio” que ofrecen es realmente el indicado para mejorar tal o cual condición de salud que nos viene aquejando y que hemos descuidado. Siendo realistas, la oferta de productos y formas naturales para solucionar condiciones de salud adversas existen, pero el asunto que no permite la eficacia total y contundente de los beneficios que se ofrecen a través de estos productos es la condición actual de la persona en específico.

       Me explico: Regularmente pensamos que las condiciones de salud adversas nos llegan naturalmente “por la edad”, y si bien el factor tiempo es determinante, no es NECESARIO que a su paso traiga de regalo las enfermedades. Sin embargo la correlación “edad / falta de salud” se cree normal y de nuevo “natural”. Ese es un factor, y el otro es, como hemos hablado ya en tres entradas anteriores, la ACIDIFICACIÓN general de nuestro organismo.

       Esta acidificación (casi normal por el paso del tiempo) es causante de dos circunstancias específicas: UNA, de condiciones crónico – degenerativas prematuras, prevenibles y corregibles al mejorar esta condición. Y la OTRA que provoca, es que precisamente toda esta gama de ofertas naturales para mejorar o solucionar condiciones de salud NO FUNCIONE DE MANERA CORRECTA.

       El cuadro es sinceramente contradictorio, imaginemos: Va la persona por la calle, “en familia”, y de cierto es que ya ha presentado dolores al orinar, pero en el restaurante que acaba de visitar, ya se bebió un refresco light, si le puso sal de mesa a su comida, y ésta fue un tanto grasosa porque “en la semana se cuida” y el fin de semana es para darse “ciertos gustos”… Ok. Pero entonces escucha que el te de “no se que hierbas” (no se puede recomendar algo así de la nada) limpia el riñón, mejora el aliento, quita lagañas, (porque los vendedores le echan de su cosecha), aparte “recoge bilis”, y casi casi hasta blanquea la ropa. Obvio estamos exagerando, porque para vender se promete mucho a veces. Sin embargo no hay duda de que la herbolaria ofrecida sea buena, no invasiva, amigable y hasta eficaz para la condición que nos aqueja, pero…

       Va de nuevo, la acidificación que existe en nuestro entorno es tan alta que no permite la acción de “los remedios naturales” y caemos en las contradicciones propias de estar al tanto de nuestra salud con opciones naturales porque “no nos gusta tomar medicamentos” y el círculo se forma; tenemos el síntoma, (originado por un mal consumo), optamos por el remedio natural y por lo mismo nos permitimos más “acidificación”, porque ya lo estamos “combatiendo”, por lo mismo mantenemos el entorno ácido, y el remedio, ante la ingesta tóxica definitivamente no trabaja, y la condición se mantiene e incluso empeora con el tiempo que perdimos en el transcurso de la dinámica de “ya le bajé y aparte estoy tomado el te para..." y aparte estoy tomado el te para..." condicis por el remedio natural, por lo mismo nos permitimos ma, no invasiva - s.nes de sa

       No hay remedio natural que pueda trabajar en un entorno ácido, ninguna hierba, infusión, fruta, polvo, extracto, ni nada que tenga pureza trófica va a prosperar en un ambiente acidificado. Es necesario alcanzar esta pureza sistémica para que la “farmacéutica natural” tenga en nosotros terreno de acción.

       De lo contrario, y así lo tiene pensado la industria de los medicamentos: a males originados por altas dosis de acidez, más acidez con la química, sí, se ve solución momentánea, pero de que se impacta de otra forma, de eso no hay duda. Nosotros tenemos la decisión: mantener acidez y remediar momentáneamente con más acidez, siempre considerando el indudable impacto a futuro; o alcanzar pureza trófica, erradicar acidez, y cuando se presente circunstancialmente alguna condición adversa tratarla realmente de forma eficaz y eliminarla definitivamente de nuestro entorno, NATURALMENTE.

¡SaludOS!dica en que lo remedio de la entorno  condicis por el remedio natural, por lo mismo nos permitimos ma, no invasiva - s.nes de say hasta empeora con el tiempo..dinámica en que lo remedio

domingo, 2 de agosto de 2015

No es lo "Mesmo"…


 
En las dos entradas anteriores hablamos de factores relacionados con la ACIDEZ, entendida esta como la sensación estomacal y/o esofágica que relativamente condiciona nuestra Vida por los efectos que provoca en el organismo; desde dolor, ardor o inflamación de estómago, pasando por reflujos y “quemazón” en la garganta, hasta la incomodidad de tener que desabrochar pantalón o falda por la manera en que se llena de gas el colon y nos hace sentir que reventamos.
 
       Todo esto (tratado muy someramente) es la Acidez “clásica” que día a día se va remediando con productos varios y que no solucionamos de forma drástica y definitiva con la eliminación de los productos que la crean y detona dentro de nosotros, a saber, la leche y sus derivados, exceso en el consumo de carne, TODOS los refrescos, las grasas saturadas, las harinas refinadas y medicamentos, entre otras cosas, y en general la mayoría de productos procesados suman a acentuar esta condición. Aparte de las EMOCIONES que ya consideramos.

       En esta ocasión (y aunque seguiremos hablando de este tema) vamos a diferenciar un poco a la ACIDEZ de la ACIDIFICACIÓN sistémica a la que se lleva al organismo también con el consumo de estos y más productos “acidificantes”, sin embargo, la acidificación se diferencia de la acidez en cuanto a las sensaciones y al entorno que afecta.

       Me explico:

       La Acidez se concentra y se relaciona totalmente en la zona gástrica, y la Acidificación sistémica tiene que ver con nuestro entorno acuoso corporal. Y considerando que somos más del 70% agua, la Acidificación puede resultar más nociva o de mayor impacto que la mal llamada Acidez “común”.

       La Acidez sistémica se va “logrando” también con el consumo de tóxicos y emociones mal manejadas, es decir, tanto Acidez como la Acidificación parten prácticamente de las mismas causas, la diferencia radical es que la Acidez se manifiesta más claramente con los síntomas ya conocidos, y la Acidificación sistémica se aloja y manifiesta silenciosamente de diversas formas.

       Esta acidez sistémica es considerada la generadora del terreno ideal para que se desarrollen hongos, virus y bacterias, y más allá de los números que determinan el qué es alcalino o qué es ácido, (y que más adelante platicaremos) la idea general en esta ocasión es exponer que efectivamente no es lo mismo manifestar acidez ya sea por algo que estamos consumiendo, o en el terreno de las emociones, algo que estamos vivenciando, a tener un entorno ácido general.

       Las anestesias vividas, el consumo de leche y derivados, el consumo de alcohol, mala respiración, carne en exceso, consumo crónico de medicamentos, falta de ejercicio, bajo consumo de agua, entre otros factores, van a gestar en nosotros un ambiente ácido que probablemente se manifieste al principio con síntomas de Acidez, pero que nos están avisando que ya el sistema en general dejó de ser alcalino y dará entrada a condiciones que de verdad, muy fácilmente podemos solucionar. 

       Vayamos poniendo atención en erupciones cutáneas “de la nada”, a caída de cabello “por nervios”, a mal humor “no se por qué”, a catarros y moqueras en niños y niñas que no ceden con nada, y más… todo eso, señoras y señores, es el comienzo de una Acidificación sistémica que, insisto, es muy fácil de eliminar si echamos una mirada a lo que estamos consumiendo nosotros y dando a consumir diariamente a nuestros seres queridos.

       ¡SaludOS!

lunes, 15 de junio de 2015

DUDAS EXISTENCIALES (Conciencia Alimenticia)

Desde hace décadas ya, la industria de alimentos procesados para consumo humano ha venido creciendo de manera vertiginosa con el fin de abastecer la demanda de comida que existe actualmente en el mundo, sin embargo, como toda empresa bien administrada, esta industria en su afán lógico de ganar más invirtiendo menos, ha optado por el uso de “herramientas” que permiten la elaboración de productos de apariencia natural, sin tener que esperar a que la Madre Naturaleza provea orgánicamente sus ingredientes, dándoles una venenosa capacidad de producción.

         ¿A qué ha llevado esto?... insisto, las empresas buscan abastecer un mercado ávido de productos para consumo, y que aparte, faciliten la vida, ¿por qué no? De ahí que sea tan atractivo el solo abrir el refri, destapar una botella, y tomar “leche”. A, licuar almendras (remojadas desde la noche anterior), colarlas, regresar a la licuadora, agregar ajonjolí (también remojado), unos dátiles o pasas, e igual un chorrito de vainilla, y voilá, una LECHADA… (todo esto somnoliento a las 06:30)

         En ambos casos, el factor es el Tiempo (y más adelante el impacto a la Salud).

         La industria alimenticia lo que nos vende es nuestro propio tiempo; hacer una sopa en tres minutos, un atole de avena de igual tiempo, unos tacos dorados para horno, también, de tRes minutos. ¿Bebidas?, jugo de naranja… de la botella, ¿exprimir arándanos? ¡Perdóooon!. ¿Frijoles en 45 minutos?... ¡Solo destapa, calienta y ya! Y qué decir del servicio a domicilio, 30 minutos o gratis, -no, pues pídete dos-, y ¡siempre son al 2 x 1 ya! Comida para bebé, no bueno… Igual, destapa, agrega agua y ¡SUCK!.

         Y para ahorrar todo ese tiempo, (que, ¿en qué se invirtió?), los productos tienen un sinfín, una amplia variedad, un excelente surtido de… ADITIVOS. Partamos de los conservadores obligados y “permitidos”, luego que el colorante para que se vea más mango, y más “goma” para que se vea más cremoso, y este otro polvito para que huela más bonito… En fin.

         Nos terminan dando, en honor a la calidad, higiene y practicidad necesaria, un coctel de químicos, que de alguna forma NOSOTROS estamos pidiendo. Reconozcamos.

         Para tomarse un isotónico o rehidratante natural después del ejercicio, hay que prepararlo, y al tomarlo posiblemente se le harán caras, porque no se ve ni sabe súper. Pero de que es 100% efectivo, lo es; pero si nosotros pedimos que sea frío, en una súper botella, de un color espectacular, y de sabor y olor dulce e inigualable… pues cómpralo en la maquinita, o en la tienda. Pero SABES, que lo que tomas ahí no es nada de lo que necesita tu organismo después de la cascarita. Mejor la caguama. (¿Lo dije y lo escribí, o lo pensé?) Bueno, en la entrada “El Impacto Publicitario” se señala el poder de los medios dentro de estas decisiones también.

         Esta entrada estaba pensada para platicar de una charla en particular, que tuvimos con alumnos de secundaria y preparatoria dentro de su escuela. Obvio salió el tema de la cerveza, de que si era “mala”… ¿Qué decir del contenido de 355ml de refresco de Cola, a la misma cantidad de una cerveza “clara”? Pero esto lo hablaremos en otra entrada.

"Garnacheando en la escuela"
"Garnacheando" en la escuela
         En esta ocasión el tema fue el Tiempo que nos “revende” la industria de los alimentos, y a costa de qué. ¿De hacernos propensos a diabetes, a hipertensión, a obesidad, a desgano, falta de energía crónica, de instalarnos en la gastritis y colitis eternas, etc…? De que sabemos que una salsa “Valentona”, en vez de una hecha en casa nos va a desgraciar el estómago, ¿lo sabemos, no?

         De que abrir un yogurt de marca, a esperar a colar los búlgaros esto es mejor, también.

         Del ejemplo de la lechada y de los jugos enfrascados, “pos” ¡ni qué decir! entre uno hacerlos y comprarlos.

         Entonces, por qué…

 ¿Por qué, Torito?...

         ¿Por quéeeee? Jajajaja…


¡SaludOS!